En 2007, la empresa cuenta con una plantilla de unas 15 personas y una facturación cercana a 1,4 M€. La llegada de la crisis económica y la fuerte caída de la inversión pública, especialmente por parte de las administraciones locales, obligan a reestructurar la plantilla, redefinir los objetivos y orientar la actividad hacia el sector privado. Entre 2010 y 2012 la facturación cae a menos de un tercio, pero la versatilidad y capacidad de adaptación permiten superar esta etapa y consolidar una oferta de servicios más amplia que incluye anticorrosión, protección contra el fuego, pavimentos y tratamientos de acabado, impermeabilización, reparación de hormigón y rehabilitación tanto interior como de fachadas.
A partir de 2016, con un mercado menos saturado y una recuperación paulatina, la empresa vuelve a situarse en una posición ventajosa, apoyada también por la colaboración con el fabricante alemán Geholit & Wiemer, especializado en pinturas de alta calidad.


